Para
todos aquellos que conocen la Costa Brava es bien sabido que más allá
de los merecidos tópicos que describen nuestra excepcional costa, sus
calas y sus pueblos de pescadores, existe un empordà genuino ajeno al
turismo de sol y playa. Selva de Mar es un claro representante de este empordà
de interior. Situado tan solo a 2 kilómetros de Port de la Selva es lugar
escogido por personas de la comarca, y barceloneses de fin de semana, que conocedores
de su situación privilegiada eligen este bellísimo pueblo como
segunda residencia.
El
acceso asfaltado a Selva de Mar transcurre junto a la “Riera de la Selva”
que bordea el valle y que permanece seca durante el verano. Al final del camino
que atraviesa el pueblo encontraremos la celebre “Font dels Lledoners”
.
...lo
cierto es que las aguas de esta fuente son muy apreciadas por los vecinos del
pueblo y los visitantes ocasionales que no desaprovechan la oportunidad de echar
un trago o incluso de llenarse unas botellas de este agua excepcionalmente fresca
y natural a la sombra de los grandes plátanos. Un agua proveniente del
valle absolutamente natural.
En lo que concierne a la historia del pueblo, tan solo sabemos aquello que la tradición oral ha transmitido de padres a hijos. Gran parte de los archivos locales fueron destruidos durante la guerra civil, siendo el más antiguo que se conserva, una carta del Conde de Empúries dirigida al monasterio de St.Pere de Rodes en la que se hace mención de una capilla que se encontraba en el emplazamiento actual del pueblo y que fue construida en el siglo VII, una época en la que el bosque cubría las colinas y el valle de las inmediaciones lo que daría el nombre de selva al pueblo.
La
agricultura se desarrolló bajo la influencia de los monjes de Sant Pere
de Rodes. Bien protegidos de los ataques piratas que provenían de la
insegura costa, los primeros habitantes de Selva de Mar plantaban viñas
y olivos importados por los primeros colonizadores romanos.
La pesca era un sustento primordial en aquellos tiempos, sin embargo, no fue
hasta mucho más tarde que Port de la Selva se convertiría en población
independiente. Hasta entonteces la playa de esta conocidísima localidad
albergaba las cabañas y el material de pesca de los habitantes de Selva
de Mar, así como una torre de vigilancia que todavía hoy se conserva.
Así pues, como en muchos casos a lo largo de la Costa Brava, Port de
la Selva nace como puerto pesquero de una localidad situada ligeramente en el
interior.
En el siglo XIX la agricultura constituía la actividad económica más importante. Con el descubrimiento de la electricidad y la mecanización de los molinos, Selva de Mar adquirió gran renombre por su producción de aceite hasta que en 1956 las heladas menguaron drásticamente la producción. Hoy podemos visitar el pequeño museo testimonio de la importante actividad agrícola de la localidad.

Hoy la economía del pueblo se centra en el turismo, el comercio y la construcción, esta última llevada a cabo afortunadamente a pequeña escala, con respeto y sensibilidad.
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